“La libertad esta en nosotros….” Buag que asco….

April 13, 2007 at 2:44 am (Uncategorized)

La eficiencia de nuestras acciones se determina según la “ubicación” donde asumimos que están las causas de todo lo que nos pase. Cuando creemos que lo malo se debe al destino, o que viene de alguien que nos odia, o es debido a la “mala suerte”, nos quitamos todo el peso y responsabilidad por lo que hagamos, y por lo que logremos. Baja, entonces, la exigencia sobre nosotros mismos, y disminuimos la confianza en nuestra libertad para decidir por cuenta propia. Comenzamos a ser esclavos de nuestro mundo exterior; de todo lo que, supuestamente, existe externamente a nosotros.Resignados, esperamos que las cosas pasen, ajenas a nuestro control: “Cuando el profesor deje de exigirme tanto, yo aprobaré el examen”. ¿Cómo queda nuestra libertad -la auténtica, la libertad interior-, con esta indisposición actitudinal a diario reforzada?Empecemos por entender que las ideas personales sobre libertad y esclavitud se hicieron propias -internas-, desde los primeros contactos de la infancia con los conceptos de libertad y de esclavitud; ocurrió desde cuando comenzamos a “meter” esas ideas en nuestro cerebro; pero antes tuvimos que “procesarlas”; fue necesario que las analizáramos, que las reelaboráramos y llenáramos de sentimientos, para, finalmente, asumirlas (o rechazarlas) como ideas nuestras, motivadoras de buena parte de nuestras conductas. Ya avanzado ese proceso, estuvo consolidada la idea de libertad (o de esclavitud). El resultado es que “muchos empleamos la mitad de la vida en hacer dignificante (o miserable), la otra media que nos quede” -como escribió Benjamin Franklin-.

Reencuentro con nuestra interioridad

Nuestro desarrollo psicológico es continuo, pero puede agotarse. Tenemos que vigilarlo y reforzarlo cada hora, minuto y segundo que vivamos, porque de esta vigilia depende nuestra estabilidad psicológica. Cuando nos sentimos cómodos al encontrar nuestra interioridad, comenzamos a aprender la libertad. Comenzamos a ser libres; es el inicio de poder ser personas, con solvencia y capacidad de vivir.

Sin embargo, somos psicológicamente muy frágiles. Con frecuencia somos desbordados por miedos y angustias, que nos disfrazan la realidad. No vemos las cosas como son, sino según cómo seamos. Únicamente si decidimos creer en nosotros, y comprender que es en nosotros donde está la “residencia” de un ser libre, podremos sentir la libertad; sólo así estaremos de regreso hacia nuestra más profunda dimensión -la libertad interior-.

Como dice Prem Rawat -el Maharaji, pensador y conferencista internacional, “es dentro de nosotros, es en nuestro propio interior, donde está la sabiduría. Es en nuestro interior donde está la paz; donde está, también, la serenidad. En nuestro interior está -además- la felicidad”. Y es en nuestro interior donde se encuentra la libertad -agregamos acá-. Sin embargo, veamos…

Nuestro interior también retiene lo negativo

Sin duda, debemos agregar otros elementos o dimensiones del ser, igualmente representativos. Además de las cualidades positivas de nuestra interioridad, como señala Prem Rawat, en nuestro interior encontramos una larga lista de elementos negativos: la rabia, la envidia, la mentira, la agresividad, son sólo algunos de estos elementos obstructores.

Son elementos que hemos elaborado nosotros mismos, y que están allí -adentro-, alimentándose, hasta tanto decidamos desprendernos de ellos; porque, como lo analizó Thomas Fuller, “quien se ama a sí mismo, ama a un ser malvado…”

Más conocimiento, más dudas

No hagamos complejo lo que en esencia es simple, porque la vida es sencilla, y nos empeñamos en hacerla difícil. Estamos empantanados en un laberinto de definiciones. Mientras más sabemos, descubrimos que somos más ignorantes, y nada se ve claro cuando se refiere a uno mismo. Esto eleva nuestro nivel de angustia, y nos retiramos -derrotados- sin haber hecho un intento. Fue Charles Dickens quien dijo que “el hombre nunca sabe de lo que es capaz, hasta que lo intenta”.

Comencemos por contestarnos una interrogante: “¿Quién soy yo?” Porque, sin saber cómo somos, entonces ¿a quién vamos a servir; a nosotros o a otros? ¿Hacia qué proyectos de vida vamos a dirigirnos? Sócrates pensó con acierto al proponer conocernos a nosotros mismos antes de proceder a conocer a los demás, en un existir de consonancia de nosotros con nosotros mismos.

La libertad es toda nuestra

Conocer lo que somos es una ardua tarea. Implica conseguirnos con elementos que no queremos abordar. Conocer los sentimientos asociados con la idea de nuestra libertad es uno de esos encuentros, muchas veces no deseados. Pero, es de vital importancia conocer la magnitud de libertad personal, porque ésta es base de la salud mental. La libertad personal es una dimensión intelectual, ideológica y espiritual compleja, es un sentimiento avanzado, que no existe en nuestro equipo psicológico al nacer.

Es una dimensión que debemos elaborar desde sus primeros cimientos, y cultivar a diario, como acto de solidaridad con nosotros mismos. Bien lo señaló Mahatma Gandhi, cuando afirmó que “no hay camino hacia la libertad, ya que la libertad es el camino…”

El editor Richard Alderman, por su parte, en recopilación de aforismos y frases bajo el nombre de “El Jardín Interior”, insiste en la responsabilidad de cada quien por darle forma a su paisaje personal; ese jardín interior que necesitamos cuidar mucho más a menudo, para perder el miedo, para erradicar la angustia, para ganar con dignidad la libertad personal; porque, como escribió Henrick Ibsen, “la lucha por la libertad es la esencia de la misma libertad”; pensamiento que completa el pensador Manuel Azaña, en profundidad, cuando escribió que “la libertad no sólo hace felices a los hombres, sino que los hace sencillamente hombres”.

Pero, más directo fue León Tolstoi, al pensar que “los demás no pueden concedernos la libertad, porque una persona sólo puede liberarse a sí misma…”

Presos, entre rejas, pero libres

Ese pensamiento de Tolstoi es tan radical como certero. Recordamos el caso de un señor que se encontraba recluido, sentenciado a veinte años de prisión. Desde la primera visita que le hicimos, nos impresionó su estado de ánimo. En una ocasión nos comentó que se sentía “en plena libertad”. Nos argumentó que la libertad personal depende de una disposición mental analizada y cultivada. “Una persona -nos dijo- puede sentirse esclavo, aún estando físicamente libre”. Nos puso el ejemplo de los elefantes de circo, que están atados a una pequeña estaca y no intentan escapar, aunque les sería muy fácil hacerlo. ¿Por qué no escapan, si bastaría con una breve tensión de la cuerda para liberarse? No lo hacen porque, desde muy pequeños, aprendieron a estar atados. Perdieron su libertad interior y se hicieron esclavos de la condición de privación exterior de la libertad (la cuerda). En sus cerebros existe la idea de “estar atado”.

Los sentidos hacia nuestro interior

Prem Rawat, el Maharaji, ha traído hasta el presente la esencia de esas viejas filosofías. Se expresó con increíble exactitud, cuando dijo que “el conocimiento es una manera de dirigir hacia muestro interior todos nuestros sentidos, los cuales siempre han estado distraídos, enfocados en la dimensión exterior. El conocimiento -dijo Rawat- nos permite enfocar nuestros sentidos dentro de nosotros, para sentir y para experimentar lo que somos nosotros en realidad.

No se trata de pensamientos, ni ideas, ni conceptos. No son sencillos ejercicios intelectuales. Necesitamos conocer esa realidad interior, y podemos conocerla. Es así de sencillo”.

Eso fue el Articulo de prensa que me mandaron a leer, en el colegio… cosa que no me gusto… y al final… la profesora le dijo a Rosa y a Isabel que el articulo, iva a nosotros 4. (Rosa.. Isabel… Alejandro… Yo…) Buag… juro que si la condenada esa, vuelve a dar un articulo asi… la mato…

3 Comments

  1. Perberos said,

    jajaajaj, a mi me gusto…
    “quien se ama a sí mismo, ama a un ser malvado…”
    Jajajaja, cuanta verdad.
    Eres muy joven aún. Dale oportunidad a aquellos seres humanos que pisaron la tierra antes que tú y vivieron incluso TU situación, y las mias tambien.(Me refiero al texto y a tu profesora) ;)

    Sea como sea, la paz interior no es algo que con lo que se nace… Yo la busqué a muy temprana edad…

    No te encierres, sal. Haz volar tu imaginación. Y si no puedes, sal a pasear, con tus amigos, o sola. Vive la madre naturaleza! aunque te pique un mosquito. Hazlo por mi, hazlo por tu profesora, hazlo por tu familia, hazlo por tus amigos… hazlo por tí…
    Quedarte en tu pasado es ser exclavo de los recuerdos… No en vano te llame una vez “ama”.

    Venga, te seguire enviando mensajes de texto Sms. SPAM por sms :D

  2. Manuel said,

    Esto me hace acordar a una de las tres caracteristicas del budismo, la “insustancialidad”. Que es el elemento más importante y más característico de las enseñanzas budistas, y es lo que distingue al budismo respecto al resto de religiones. Por eso al Buda se le llama a veces Anattā-vadi (el maestro de la Insustancialidad). Es también sin lugar a dudas, el aspecto más difícil de asimilar correcta y plenamente para sus seguidores.

    Anattā va unida indisolublemente con Aniccā porque si todo cambia no puede haber una entidad permanente. Buda predicó que nuestra idea sobre la existencia de nuestro “yo” es en realidad una idea falsa que surge sobre lo que no es más que una colección temporal de numerosos procesos dinámicos interdependientes y condicionados en constante cambio. De estos procesos surge la consciencia así como la noción de ser una individualidad.

    La Insustancialidad no es equivalente a la aniquilación de la personalidad ni al nihilismo, ya que no se afirma la inexistencia de la persona, sino la inexistencia de una sustancia, esencia, o entidad intrínseca duradera en la persona. El budismo considera yo, me y mi como convenciones e ideas relativas necesarias para poder operar en la vida diaria. En la terminología budista se le denomina una verdad convencional en contraposición a una verdad última o absoluta. Ambas coexisten en la realidad, no obstante sólo vivimos una de ellas a causa de la ignorancia sobre ello.

    Anattā, al igual que el resto de afirmaciones filosóficas del budismo, es para sus seguidores un elemento de práctica en el que investigar y no una convención de fe. Nace teniendo como punto de partida la experiencia, que siempre supedita a los razonamientos en el budismo. Esa experiencia de “olvidarse a sí-mismo”, surge normalmente a través de un camino doble simultaneo de aprendizaje: debido a la práctica de entregarse plena e incondicionalmente a todas y cada una de las pequeñas acciones diarias cotidianas, y debido a la práctica de la meditación (bhavana o cultivo de la mente).

    Aclaracion: No podes tomar al pie de la letra todas esas boberias porque uno se volveria loco. XD
    Sera que los psicologos son budistas y no se dieron cuenta? =P

  3. Zuziiiii said,

    “quien se ama a sí mismo, ama a un ser malvado…” Lo misme le dije a Rosa sobre alejandro… que es narcicista, cagao e’ bola… por decirlo asi.

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